No es muy normal ver a algún perro por la calle con bozal, a pesar de ser un elemento prácticamente obligatorio en muchos lugares del mundo. Yo ahora lo utilizo en mis perros y la verdad es que lo considero imprescindible para un beagle.
Con la enfermedad de Garret, por culpa de ingerir trozos de caucho, y teniendo en cuenta la tendencia que tiene a tragarse cualquier objeto que encuentra y que yo quiero quitarle… pensé que un bozal iba a ser una solución, al menos durante los paseos. Tan bien me ha ido con él que a Gala le he puesto otro.





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