Cuando el cachorro ya está vacunado, acostumbrado al collar y la correa, y lleva ya varios días de salidas donde le hemos puesto de manera más continuada en contacto con el mundo exterior, es hora de aplicarle disciplina a los paseos. ¿Por qué digo esto? Porque al perro no sólo se le pasea para que haga sus necesidades, sino también para seguir educándolo, para controlar sus instintos y ganas de dominar, en definitiva, para que también en ese medio sepa cómo comportarse.
Es preciso realizar ciertas prácticas con el fin de prevenir de los típicos problemas a los que todo dueño de un beagle se va a encontrar durante los paseos:




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