Hana, y cómo bañar a un perro

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cómo bañar a un perro

Al poco tiempo de comenzar con la experiencia de este blog, publiqué mis recomendaciones sobre cómo bañar a un perro, que prácticamente se resumen en utilizar un champú apropiado, cepillar y poner tapones de algodón en los oídos del beagle antes del lavado. La clave está en bañar al cachorro una vez esté protegido por las vacunas, utilizar un cuarto de baño pequeño, y mantener en todo momento la puerta cerrada, ya que intentará escaparse, pero le será complicado si lo estamos aseando dentro de una bañera. Hay más detalles en ese post que ya he citado, …. pero claro, también se puede seguir el método que nos explica Lizbeth:

“Hola! soy Lizbeth vivo en Aguascalientes (México) y les quiero presentar a Hana, una Beagle de 1 año 4 meses, que desde el primer día que llegó a la casa ha sido un torbellino. Todo el día quiere jugar y se lo pasa corriendo por el jardín, el cual ya destruyó jajaja, pero también es muy lista, aprende muy rápido, le encanta jugar con la pelota o con uno de sus juguetes que hace ruido, a veces está uno sentado y ella llega con su pelota o su juguete para que se lo avientes, también le encanta salir a caminar.

Solo he tenido un problema, le tiene pavor al agua, bueno tenía, ya lo está superando poco a poco. Al principio cuando la bañaba noté como que no le gustaba, pero yo pensé que era porque casi no la bañaban y que iría acostumbrándose poco a poco, una vez que se adecuara a la rutina, pero lamentablemente esto no sucedió, y lo peor es que fue empeorando. Al principio pues podía controlarla, pero conforme iba creciendo llegó un momento en que ya no podía, la bañaba en el lavadero y se aventaba o me agarraba tan fuerte de la espalda para poderse escapar que me dejaba toda rasguñada y con moretones, y la verdad, yo ya estaba preocupada, porque no era normal. Estaba empeorando, así que decidí bañarla en la regadera, pero fue peor, me dejó las piernas todas rasguñadas con moretones, yo sabía que ella no me quería lastimar, porque nunca intentó morderme o atacarme, todo era porque quería escapar, y yo me sentía mal porque ella gemía mucho. Llegó un momento en que ya no la quería bañar pero ella está muy acostumbrada a subirse a la cama o a acostarse en el sillón junto a mí, y la verdad es que el aroma no era muy grato.

Decidí llevarla con un veterinario que me dijo que él podía ayudarla, pero empeoró más, ya que lo que él hacía era darle terapias en una alberca, pero la metía a la fuerza, así que lo dejé y no la volví a llevar con él.

Hanna y Lizbeth en el río
Hanna y Lizbeth en el río

Esta solución a cómo bañar a un perro me está sirviendo: la empecé a lavar en el patio a jicarazos, dejándole caer al agua poco a poco y premiándola antes y después del baño, para que ella viera que es algo bueno, y está funcionando! También la estoy empezando a llevar al río en el rancho, y al principio era solo en la orilla que ella fuera tomando confianza, después me metía yo y que ella me viera, después sentada en la orilla le empecé a echar agua poco a poco y a meterla, pero siempre conmigo. Yo siempre la tenía agarrada nadando, y ella arriba de mí; la verdad es muy tardado, tuve que ser muy paciente pero ha mejorado, ahora ya nada ella sola, no mucho de donde esté yo hacia la orilla y de regreso, pero al menos ya se da unas vueltas ella sola. Espero que un día ella nade sin que yo me tenga que meter al agua jajaja. Pero por lo menos los baños ya no son una tortura, siguen sin gustarle y poniéndose algo nerviosa, pero al menos ya no intenta escapar y ya no me rasguña por eso.

Espero que sea una Beagle a la que le guste el agua. Yo sé que me falta mucho por aprender sobre esta raza, y que tal vez no esté haciendo todo lo que ella necesita para estar bien, pero eso sí lo intento, y aunque mi familia diga que está muy consentida, y que le debería de poner más reglas y no dejarla subir a mi cama o a la sala, para mí ella está perfecta.”

Por cierto, me encantó la caseta de dos pisos que tiene Hana, es genial, y sobre todo la paciencia de Lizbeth, felicidades!!


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1 comentario

  1. Qué bueno que hayas tenido paciencia con Hana. Los Beagle son así, tercos y se demoran un poco en aceptar lo que tú quieres de ellos, pero son tan tiernos y encantadores que no cambiaría a mi Polita por ninguna raza.
    La casita de Hana es muy novedosa y debe disfrutar mucho su segundo piso.
    Un besito a Hana de Polita de Chile.

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