Pyme, y la inteligencia de los perros

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Pyme y la inteligencia de los perros

Las habilidades de la beagle Pyme, y la inteligencia de los perros

“Hola Adfer! Hola mundo!

Soy Sabrina, vivo en Ciudad Real (España) y desde hace poco más de dos meses tengo una biguelita en mi vida ^^ Me la regaló mi novio en navidad, tenía menos de dos meses y como era de esperar, me enamoró al instante. También enamoró a mis padres, y eso que mi madre nunca se imaginó tener un perro en casa.

Empecé a leer tu blog desde antes de tenerla, y me ha ayudado mucho, se agradece bastante un consejo cuando se es primeriza =)
Su nombre se debe a un cartel enorme que hay al lado de mi universidad en el que pone “YO QUIERO A MI PYME” y significa Pequeña Y Mediana Empresa.

Pyme-perrita-y-Sabrina
Sabrina con su perrita Pyme

Pyme es encantadora, aprendió a dar la patita, a sentarse y a traerme el hueso o la pelota en menos de una semana. Cuando hay comida de por medio es la perrita más obediente del mundo, cuando no la hay no tanto xD Tiene por las servilletas y el papel higiénico una obsesión que no puede ser nada buena XD pero para mi sorpresa no es nada destrozadora. Es decir, si se encuentra una bolsa, un cartón en el suelo o una rama la hace añicos, pero nunca le ha dado por morder los muebles o arañar las puertas o las paredes. Incluso a sus escasos cuarto meses se queda varias horas sola en mi habitación cuando yo estoy en clases, y no llora ni ladra ni hace pis, al volver me la encuentro durmiendo siempre =)

Lo mejor es que conoce sus juguetes por el nombre: la pelota, el tigre, el lazo, el nudo, el hueso, el palo, etc.. y cuando le nombras alguno, en plan: “Pyme! y el tigre?” va y te lo trae =D. También sabe buscar, le tiro trocitos pequeñísimos de salchicha en el suelo, le digo que los busque y va rastreándolos hasta que no queda nada , muchas veces le escondo algún juguete y le digo:” Busca!” y no deja de buscar hasta encontrarlo.

Pyme-perrita-beagle-echada-silla

Sin embargo hay varios temas que me inquietan y que no sé cómo afrontar.

Cuando estoy comiendo me ladra para que le dé comida y no sé como tratarla en ese momento. ¿Le tengo que decir que no?, ¿ignorarla para que se canse sola o llevarla a otra habitación? Muchas veces la mando a su sitio y me hace caso y va, pero su camita está en mi habitación y yo como en el salón, por lo que suele salir de “su sitio” y tarde o temprano vuelve a ladrarme para que le dé comida.

Otra de mis dudas es ¿qué le ha pasado a mi perrita? Resulta que yo vivo en un piso de estudiantes y por ciertos motivos no muy ajenos a la perrita me tuve que cambiar de piso. Durante dos semanas, tiempo en el que estuve buscando piso y haciendo la mudanza Pyme se tuvo que quedar con mis padres en mi casa. Era mi padre el que se encargaba de ella y para decirlo de forma suave no es el mas adecuado para educar un perro. La dejó hacer lo que quería y ahora me toca a mi soportar las consecuencias. Ahora Pyme tira de mi cuando la saco a pasear, me hace algún que otro pis en el piso, cosas que había dejado de hacer antes de dejarla en mi casa, ahora las ordenes se los tengo que repetir, a veces más de tres veces hasta que obedezca, y antes lo hacía al instante. No sé si es por la edad o por otros factores, y si volverá a ser como antes =(
También me preocupa que al escuchar un perro ladrando a lo lejos en algún balcón o sitio donde no lo pueda ver, se asusta muchísimo, tanto que una vez estaba con mi padre en un parque y al asustarse salio corriendo y se le escapó a mi padre, porque no se lo esperaba y luego se la encontró en casa, eso que el parque está a mas de 2km de distancia de mi casa, y la perrita solo tenía tres meses. Lo que estoy intentando es enseñarle que venga a mí siempre que se asusta, pero siempre antes de venir a mí hace como un intento de salir corriendo, y me da miedo que algún día se me escape y se pierda o la atropellen.

Otra duda que tengo es: desde que está cambiando los dientes le huele mal el aliento, es normal? que podría darle para que le huela menos?

Creo que esto es todo, si me surgen mas dudas volveré a escribirte.

Si se porta bien le tengo prometido llevármela a la playa este verano, porque he leído en algún post que aman la playa <3
Espero te/os gusten las fotos y mi encantadora Pyme ^^ ( la foto en la que sale en mis brazos está echa el día que entró en mi vida, ¿a que era preciosa?) =D

Un saludo,
Sabrina ^^”

El nombre de esta perrita es bastante original, y aunque también tenga un significado (por sus siglas), es perfectamente válido, porque es corto y además no es una palabra muy utilizada en el lenguaje coloquial. La habilidad de Pyme para reconocer objetos por su nombre es sorprendente, pero para quien no lo sepa, nuestros amigos cánidos pueden hacer eso y mucho más, no hay más que conocer algunos estudios realizados sobre la inteligencia de los perros, y en concreto el que se hizo en el Wofford College.

Precisamente la mayoría de los problemas que está teniendo Sabrina se deben a la enorme inteligencia de Pyme, incluso aunque todos ellos sean provocados por algún error humano, que inconscientemente ha dado luz verde para que ella se comporte de esa manera. Pero vayamos por partes:

  1. Los ladridos de un beagle mientras comemos están poniendo de manifiesto su enfado por el hecho de que NO compartamos con él nuestra comida. Alguna vez en la que estábamos comiendo algo cometimos el error de darle, y ahora nos lo recuerda. Evidentemente no hay que darle nada, y lo mejor es reñirle, obligándole a que se vaya a su canasto, pero sin sacarlo de la habitación. Si está educado para estar en la jaula, podemos meterlo en ella como último recurso.
  2. Estoy de acuerdo que las dos semanas de Pyme con los padres de Sabrina significaron varios pasos atrás en su educación. La solución es CASI volver a empezar todo desde el principio, para recordarle a la beagle cuáles deben ser las normas. Desde la educación de dónde y cuándo debe hacer sus necesidades, hasta todas esas órdenes que ya aprendió, y es que imprimir órdenes en un perro es la mejor manera de crear disciplina.
  3. El tema del miedo a los ladrillos, es simplemente eso: miedo. No conozco ningún perro que no le tenga miedo a algo (las bolsas de plástico, los petardos, …). Pyme actuó de manera ‘normal’, buscando un lugar seguro, por eso se fue a casa. Si eso hubiera ocurrido dentro de casa, entonces habría buscado los pies de su dueño, es decir, del líder de la manada, que es lo que les da mayor seguridad y protección. También hay que tener en cuenta los peligros de llevar al perro suelto en una ciudad.
  4. El mal aliento de los perros no solo está relacionado con el cambio de dentadura. Mi experiencia me dice que no hay perro, tenga la edad que tenga, al que no le huela mal su boca. Puede ayudar el cepillado de dientes, pero es muy difícil de practicar, a menos que tengamos al perro acostumbrado desde temprana edad. En las tiendas de animales existen productos destinados a ello, pero desgraciadamente yo no he encontrado aún ninguno que me haya servido, porque todos se los acababa engullendo mis beagles.

 

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Adfer escribe en este sitio motivado por las experiencias vividas con sus beagles, unos perros difíciles de educar. Con ello pretende que otros dueños aprendan algo de adiestramiento y de psicología canina.

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