Sydney: primera semana educando a un cachorro

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Este texto lo envió Rosa, una asidua de nuestro blog, que adquirió una cachorrita de 35 días. Es uno de esos correos que de vez en cuando llega a nuestro buzón, y que viene repleto de experiencias y buenas sensaciones. Y es que cuando se está educando a un cachorro, no todo el mundo tiene la paciencia ni las aptitudes necesarias.

educando a un cachorro beagle-sydney

La primera semana educando a un cachorro de beagle

Sydney llegó llena de pulgas (¡unas 100!) y muy sucia, así que tuvimos que bañarla y desparasitarla nada más llegar a casa con 35 días, tratando de que estuviera calentita en todo momento. Una vez limpia, empezó a descubrir poco a poco nuestro apartamento, con algo de miedo, pero muy juguetona.

A mi chico y a mí nos pareció haber tenido una hija de repente, sobre todo cuando no nos dejó dormir la primera noche, saliendo de la jaula cada hora y poniéndose a llorar para que le prestáramos atención. Obviamente, dejamos que llorara y le dimos algún que otro toque en la oscuridad, que ella entendía a la perfección porque entonces volvía a meterse en la jaula y se volvía a dormir. Descubrimos que el problema era que dormía todo el día y por la noche nada más quería jugar, así que decidimos cansarla para que durmiera a gusto por las noches.

cachorro-beagle-sydneyLa tercera noche lo logramos, durmió hasta las 6 de la mañana, hora a la que la saco a la calle (a una zona limpia) para que entienda que allí tiene que hacer sus cositas. A veces no me da tiempo, pero otras es dejarla en la calle y ponerse a hacer pipí o caca, ¡es perfecto! No usamos nada de periódicos. Si hace pipí en casa, lo limpiamos y apuntamos la hora para conocer sus horarios, y luego directamente la llevamos a abajo para que asocie el pipí con la calle. Es cansado, pero confiamos en que es el mejor método después de todo lo que hemos leído, así que esperamos que acelere su proceso de aprendizaje.

Hemos empezado a utilizar el Clicker, un sistema acústico con premio cada vez que hace algo bien, así que la premiamos cuando hace sus cosas en la calle o viene cuando la llamamos; aunque todavía le cuesta, es solo un cachorrito. La acostumbramos a la gente, la sacamos en brazos para que no tenga miedo a los coches en un futuro, y le damos sus comidas a las mismas horas (08.00 – 13.00 – 19.00). La sacamos después de las comidas, después de jugar mucho o de sus siestas, aunque se nota cuando quiere hacer caca porque se pone a andar en círculos, ¡nos avisa! Vivimos en un 9º, pero ella espera paciente en mis brazos a que llegue el ascensor.

Le encanta mordernos las manos, pero si lo hace le damos un ‘mordisquito’ en el cuello con los dedos en forma de pinzas y le damos su nudo de morder para que entienda que eso sí puede moderlo. Hemos empezado a dejarla sola veinte minutos o media hora, pero con la jaula cerrada porque le encantan los cables y meter el hocico donde no debe; de momento responde bien, pero hay que jugar con ella antes, porque si está activa se agobia. Como es pronto, algunos amigos nos van a ayudar a cuidarla durante 4 horas que debe estar sola dos días a la semana y luego, poco a poco, cuando crezca, la dejaremos ya sola y con la jaula abierta, pero todo paso a paso, porque no podemos olvidar que es un cachorro acabado de destetar. La jaula por las noches está en nuestro dormitorio y por las mañanas en el salón, y a ella le encanta tener dentro sus juguetes y su manta. Por las noches le ponemos un reloj de tic-tac debajo del colchón y agua caliente para que se sienta acompañada, aunque ella sabe que nosotros estamos cerca.

Solo hace una semana que llegó a casa y a veces es cansado mantener los horarios y estar pendiente de ella, recoger todo lo que deja por casa (porque siendo un bebé es normal que sea tan meona) pero sabemos que merece la pena. Además hacemos que respete nuestras comidas o momentos de descanso, así que lo que queremos es que poco a poco se convierta en una compañera y amiga sana, sin miedo, y bien entrenada.

Y os lo digo en serio, no es porque sea mía… ¡pero es la beagle más bonita que he visto en mi vida! ¿Qué creéis?
¡Te queremos, Sydney!

Un saludo afectuoso.
Rosa (Huelva, España).”

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Lo que hay que saber para educar a un beagle

Agradezco a Rosa su testimonio. Hace un recorrido muy acertado por todo lo que un dueño tiene que pasar cuando está educando a un cachorro, en este caso de beagle. Esta experiencia seguro va a venir muy bien a mucha gente, y responde fielmente al espíritu con el que se creó este blog, y estas páginas de fotos de beagles en particular.

En el texto de Rosa he añadido enlaces a artículos que aportan más información sobre determinados aspectos de la educación de un perro.

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