
“Yo tengo muy poco con Penny, mi beagle de 2 meses, tengo que confesar que me daba miedo adquirirla, todos mis amigos, familiares y conocidos me decían que los beagle son perros muy testarudos y que me iba a dominar, no se si lo llegue a hacer, lo que si sé es que desde el momento que llegó a su nuevo hogar nos robo el corazón, es una latosa de primera, todavía no salíamos del criadero y ella ya estaba rompiendo su camita hahaha.
Le he tenido que decir unas 3 veces que no lo haga, con voz de mando, viéndola a los ojos, y ella entiende, quien piensa que los beagle no atienden lo que se les dice están equivocados, creo que si tiene que ver mucho lo que se menciona de la energía. En la primera noche Penny hizo de las suyas, lloraba cada dos horas, duraba llorando unos minutos y se dormía, pero a las 5 am despertó y no lloraba, aullaba, y nada ni nadie hacia que se callara, yo no quise ir a su rescate, me daba pena con los vecinos (… que por cierto ya me dijeron que no escucharon nada …), pero atendiendo a los consejos de esta interesantísima página no quise hacer nada, la deje llorar y llorar, a las 6.30 am dije, ya es hora de ir por Penny y llevarla al baño, llegué, abrí la puerta y cual va siendo mi sorpresa, Penny estaba mojada desde la cabeza hasta su colita, si, mojada, durante su lucha por despertarnos se tropezó con su balde de agua y se mojo toda, por eso aullaba.
Moraleja, no todo lo que sabemos es como es, sabemos que debemos dejarlos llorar para que no nos dominen, pero si están lejos de nosotros no sabemos a bien qué es lo que los hace llorar.
Por supuesto que la sequé, le di muchos besos, ella no paraba de llorar, después seque su espacio (… que es un lugar muy calentito y cómodo …) y la regresé a su cama, dormimos una hora mas, ella y nosotros, y después me avisó que ya quería ir al baño de nuevo.
Todo es alegría en nuestra casa, un cachorro es un bebé, una gran responsabilidad, ahora somos como sus papás y cumpliremos al 100% nuestro papel de padres.
Gracias Adfer y gracias a todos por leerme y opinar”.

Esta historia de Jorge (México) con la primera noche de Penny en casa, viene muy bien para que pongamos más atención, no sólo en el tipo de llanto de nuestro perro, sino también en sus ladridos, pues ellos para según qué circunstancias utilizan uno diferente, es cuestión de fijarse. Ladran diferente cuando tienen miedo a cuando lo hacen para pedirnos algo, también cuando nos hemos ido de su vista el ladrido es distinto, y con el llanto pasa igual. ¿Cuántos sonidos diferentes tiene tu beagle?
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