Cualquier cachorro recién llegado a casa seguramente engullirá la comida, la tragará sin masticar en un plis-plás… y esto realmente no es nada bueno para su estómago, ni para los que le rodean (flatulencias). Ocurre por la competencia adquirida con sus hermanos de camada, “quien más deprisa traga, más come“, y aunque ahora no tenga a sus hermanos cerca, sigue con esa costumbre.
Los dueños de Trasto se alarmaron bastante, y pensaron que algo había que hacer para evitarlo, el resultado lo encontrarás en este simpático vídeo:








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