Jerry, así se llama el perro, debe estar muy orgulloso de su dueño, porque éste ha dedicado dos años en construirle un lanzapelotas, equipado con medidas de seguridad y sensores, para que se pueda divertir solo.
Tal vez su inventor debiera buscar el modo de comercializar este aparato, porque seguro que muchos dueños preocupados por los destrozos de su perro, estarían dispuestos a comprárselo. Da gusto ver lo bien que se lo pasa Jerry corriendo hacia la pelota, para luego volver a ponerla en el sitio adecuado.


Muchos dueños de perro se quejan de los destrozos que provoca en casa su cachorro, generalmente cuando se queda solo, y es que el mayor error que se puede cometer es pensar que una mascota nace sabiendo cómo debe comportarse.


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