En la educación del cachorro, o incluso en la del perro adulto, es muy importante nuestra actitud, nuestro estado de ánimo a la hora de dirigirnos a él.
Podemos saber qué técnica utilizar, y cuándo tenemos que hacerla, pero si no utilizamos la energía necesaria nuestro perro no responderá adecuadamente a nuestros estímulos y órdenes. Ya he hablado en muchos de mis comentarios sobre la necesidad de ser el líder de la manada, fundamental para que el perro nos respete y obedezca nuestras órdenes, y hoy he decidido explicar algo más sobre ello.






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