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Es muy común en un dueño novato caer en la tentación de darle las sobras de pollo al perro, para que éste disfrute, cuando lo que en realidad puede provocar es su muerte.
Como regla general, no es bueno darle a los perros huesos de pollo ni de ningún tipo de animal, a excepción de los de cartílago, especialmente diseñados para mascotas. Esto es así porque los huesos son muy difíciles de digerir por el estómago (produciendo gran cantidad de ácido clorhídrico) y porque pueden astillarse dañando considerablemente el aparato digestivo de nuestro perro, e incluso producirle una obstrucción y matarlo.
No es muy normal ver a algún perro por la calle con bozal, a pesar de ser un elemento prácticamente obligatorio en muchos lugares del mundo. Yo ahora lo utilizo en mis perros y la verdad es que lo considero imprescindible para un beagle.
Con la enfermedad de Garret, por culpa de ingerir trozos de caucho, y teniendo en cuenta la tendencia que tiene a tragarse cualquier objeto que encuentra y que yo quiero quitarle… pensé que un bozal iba a ser una solución, al menos durante los paseos. Tan bien me ha ido con él que a Gala le he puesto otro.
Muchos os preguntaréis después de la última entrada en el blog, ¿cuánto ha costado la enfermedad de Garret?
Garret empezó a mostrar síntomas (vómitos) un fin de semana, teniendo que ser atendido un domingo. Esa atención de urgencia costó unos 100€ (consulta, radiografía, sueroterapia y medicación).

Las mascotas tienden a destrozar sus juguetes, no todas, pero mis beagles sí. Un juguete roto se convierte rápidamente en algo peligroso para tu perro, de ahí que se tenga que tener mucho cuidado a la hora de comprar uno. La regla general es que prácticamente ninguno es seguro, pues los fabricantes lo hacen más pensando en agradar en sus dueños que a los propios animales.




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